«El arbitraje nos perjudicó»: La frase de la mediocridad y de la doble moral

Hablar del cuarteto arbitral ha sido habitual en los últimos años por parte de los equipos del fútbol costarricense, pero también se ha convertido en la excusa mediocre y barata de los técnicos para justificar sus malas decisiones y la de sus jugadores en el terreno de juego.

La mayoría de los de la primera división caen en esta actitud, por no decir todos; pero hay casos como los de Jafet Soto, Johnny Chávez, Fernando Palomeque y ahora, Alexander Vargas, que pueden hasta rayar en lo absurdo.

Ayer, el técnico guadalupano Alexander Vargas «reclama» por la no señalización de un penal y además amenaza con irse del terreno de juego, pero, ¿Por qué no abandonó cuando su jugador José Luis Cordero erró un penal?, no sé si eso es lo que practican antes del partido, y bueno, ya son 2 penales los que ha fallado el popular «Chama», en esos 2 encuentros los josefinos perdieron por un gol, o sea que los penales fueron el factor error o horror, como quieran decirlo.

Al principio del campeonato a Bryan Ruíz le anularon un gol que era totalmente válido ante el mismo equipo dirigido por Vargas, sin embargo, ese día se le vio muy sonriente al salir del Alejandro Morera Soto y Cordero se jactó hasta decir que Alajuelense era «predecible», algo así como sus dos penales fallados, ¿Doble Moral?, podría ser.

Otro de los casos es el de Johnny Cháves que mencionó después de una pérdida contra herediano, »Tengo mis dudas con el favoritismo de Alajuelense y Herediano en este grupo, hoy McDonald nos anotó en una acción en donde el balón le pegó en la mano» justificando la derrota, cuando solo tenía una victoria desde su llegada a Pérez Zeledón. A Cháves le empezó a fallar su estilo pragmático y buscó a otros responsables.

Y es que son muchos, pero hay que mencionarlos, el caso de Fernando Palomeque, partidos antes de que renunciara. «Lloró» cuando Alajuelense le remontó un 1-0 en el Allen Riggioni. Lo curioso que en ningún momento responsabilizó a su portero que tuvo una pésima salida en su segundo gol, ni a la «falta de huevos» de sus jugadores para marcar a Álvaro Saborío; muy acomodado por parte del mexicano.

Y por último, pero no menos importante, el director técnico del Herediano, Jafet Soto. Aunque es algo ya recurrente en él, lo sigue demostrando. Responsabilizar a los árbitros es la manera mediocre de justificar su deficiente etapa en este año con el equipo florense, mas bien debería de ser agradecido con los mismos, ya que en sus 2 finales ganadas como técnico estuvo expulsado. La historia no nos deja salir de esa pregunta, pero habría que ver si Heredia hubiera obtenido el doblete con Soto en el banquillo.

En fin, la mediocridad aflora en cada uno de los que se excusan en la labor arbitral. Trabajen para que sus jugadores se dejen de tirar en la cancha, dejen de patear puertas en el medio tiempo, dejen de equivocarse con sus cambios y sobre todo, dejen de ser tan mediocres y acomodados.

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